jueves, 26 de junio de 2008

Atención y Creatividad

La creatividad versa sobre canciones nuevas, ideas nuevas, máquinas nuevas. Pero dado que éstos cambios no se producen automáticamente, como en la evolución biológica, es necesario considerar el precio que debemos pagar para que la creatividad tenga lugar. Cambiar tradiciones supone un esfuerzo. Por ejemplo, para poder cambiar los memes hay que aprenderlos primero: un músico debe aprender la tradición musical, el sistema de notación, la forma en que se tocan los instrumentos, antes de pensar en escribir una canción nueva; antes de que una inventora pueda mejorar el diseño de un avión, tiene que aprender física, aerodinámica y saber por qué los pájaros no se caen del cielo.

Si queremos aprender algo, debemos prestar atención a la información que se ha de aprender. Y la atención es un recurso limitado: hay justo tanta como información podemos procesar en un tiempo dado. No sabemos exactamente cuánta, pero está claro que por ejemplo, no podemos estudiar física y música al mismo tiempo. Ni podemos estudiar bien mientras hacemos las demás cosas que hay que hacer y que requieren atención, como tomar una ducha, vestirse, preparar el desayuno, conducir un coche, hablar a nuestro conyuge, etc.

Lo importante es que una gran cantidad de nuestra limitada reserva de atención está dedicada a las tareas de supervivencia cotidiana. A lo largo de toda una vida, la cantidad de atención que queda para aprender un campo simbólico - tal como la música o la física- es una fracción de esta ya de por sí pequeña cantidad.

De éstas sencillas premisas se siguen lógicamente algunas consecuencias importantes. Para alcanzar la creatividad en un campo ya existente, se ha de disponer de atención sobrante. Por eso centros de creatividad tales como Grecia en el siglo V antes de J. C., Florencia en el siglo XV, y París en el siglo XIX tendían a ser lugares donde la riqueza permitía a los individuos aprender y experimentar por encima y mas allá de lo necesario para la supervivencia. También parece verdad que los centros de creatividad tienden a estar en la intersección de culturas diferentes, donde creencias, estilos de vida y conocimientos se mezclan y permiten a los individuos ver nuevas combinaciones de ideas con mayor facilidad.

Extracto del libro de Mihaly Csikszentmihalyi, Creatividad-El fluir y la Psicología del descubrimiento y la invención.

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