martes, 22 de abril de 2008

El cuerpo y la mente están permanentemente conectados. El cuerpo está constantemente escuchando lo que pasa por la mente. Y está demostrado que todos los estados de animo, y pensamientos, influyen directamente sobre el corazón y el sistema inmunológico. El malestar y el estrés a medio-largo plazo impiden el desarrollo adecuado del cerebro, y dejan vulnerable a la persona a todo tipo de desequilibrios y enfermedades.

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